Anécdotas: la operación pañal y la caca

Y llega la sección del blog que más me gusta. Son las anécdotas de mi hija. A mi me parecen graciosisimas y posiblemente a ti te parezcan una m*****. Pero de eso va la cosa hoy, de caca. Como ya os he comentado anteriormente estamos en plena operación pañal.

En nuestra casa se palpa la tensión, por que cada vez que Ari grita ¡¡CACA!! nosotros salimos corriendo hacia el orinal y la sentamos en él. Algunas veces no acertamos porque uno de sus peluches favoritos se llama Cata y supongo que ya os hacéis a la idea del lío que nos traemos con Cata y caca.

Consejo del día:

Un peluche no debe tener un nombre parecido a caca, o sufriréis las consecuencias.

Hace un par de noches cuando íbamos a acostarla grita:

_ ¡Caca!, ¡Caca!, ¡Caca! (grita tanto y tan alto que yo creo que todo mi vecindario se conoce a la perfección las rutinas de evacuación de mi hija)
_ Corre, corre, al orinal. (Salimos los 3 corriendo hacia el orinal que se encuentra en el salón, le quitamos el pañal y se pone a canturrear mientras hace sus cositas)

Pasan unos diez minutos y vemos que nuestra querida hija no hace nada, y normalmente es bastante rápida.

_ Ari, ¿Seguro que quieres hacer caca?
_ Caca, caca (repite ella con cara de enfado para asegurarse que no la movemos de allí)

Media hora después.

_ Venga, a la cama. Que no quieres hacer caca.

_ Caca, caca, caca. (Aquí Papá y yo, empezamos a dudar de si quiere hacer caca o no, pero bueno, le damos una oportunidad más)

Otra media hora después.

_ Venga, se acabó. Voy a por un pañal y a la cama. (me voy a la habitación toda indignada y cojo un pañal limpio)

Vuelvo al salón y la veo que se levanta, aplaude y dice:

_ ¡Bien! ¡Caca!

__ ¿Si? A ver... (y yo pensando para mi, que mala soy, yo pensando que estaba fingiendo y la pobre estaba ahí haciendo caca)

Pues ¡no! no había hecho caca, la muy bicho, se levantó cogió su botellita de agua y le puso un chorrito al orinal y nos decía que era pis. (Ella dice caca para todo). Así que con un enfado monumental le pongo el pañal  y la mando a la cama a dormir.

Durante varios días intentó ganar tiempo para no ir a la cama haciendo lo mismo, pero ya no colaba.

Y ya está, esta es nuestra anécdoda de la caca invisible. Aquel día no me pareció divertida pero un día se lo estaba contando a una amiga y casi nos da un ataque de risa. ¿Y vosotros? ¿Qué anécdotas tenéis durante la operación pañal de vuestros hijos?

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